Lograr un estado de paz interior, es haberse reconciliado con uno/a mismo/a, de tal forma, que la Vida deja de ser una enemiga, observándola como la Gran Maestra en el aprendizaje de tu alma.

Si permitimos que el ego, esa parte más mundana de nuestro ser que nos recuerda el porqué de este viaje, acapare nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, habremos perdido la batalla.

Una guerra se libra casi a diario, sí, pero recuerda que lo que es adentro es afuera.

Ante las circunstancias adversas, no te resistas, sólo acéptalas; no luches, obsérvalas en la distancia y actúa en consecuencia; no las juzgues, sino abrázalas con amor…

Y antes de lo que imaginas y sin haberte dado cuenta, prevalecerán tus luces sobre tus sombras y el río vital fluirá sin dolor hacia el mar de destino.

Feliz Vida.