Puede que estés en un momento de tu vida en el que no sepas qué dirección tomar.

Un cruce de caminos que se torna cada vez más desdibujado, cuanto más pronta ha de ser la decisión a tomar. Habrá caminos llanos y rectos, laberínticos, pendientes, serpenteantes, circulares, en espiral, angostos, vastos, áridos o rodeado de hermosos valles.

Puede que tomes el camino «equivocado» y el viaje se haga insoportable.

Y puede ser, también, que a tus pies florezcan las rosas.

No puedo prometerte que exista una única fórmula para no errar, pero sí te puedo asegurar que aunque hoy te parezca imposible llegar a tu destino, una vez lo logres, ya no serás el/la mismo/a.

Habrás aprendido a apreciar la bella imperfección de la vida.

Por ello, si hoy te encuentras en esa encrucijada, te invito a que avances, avances y avances. Siempre hay recompensa para quienes no se rinden.