Preciosa como nombre de mujer, terrible como sentimiento.

¿Cuántas veces habrás escuchado vale más estar solo/a que mal acompañado/a?

¿Y quién disfruta, realmente, de la soledad?

Cuando llegas a la mitad del camino recorrido y realizas un balance de lo dado y recibido, el resultado puede llegar a ser devastador.

Pospones tus sueños esperando el momento idóneo o el milagro; buscas en la compañía la comprensión que ni hacia ti mismo/a prácticas; te vacías de ti para llenar a otros/as y cuando llega el final del trayecto te das cuenta de todo a lo que renunciaste….

Estoy segura de que muchos/as de vosotros/as os identificareis con estos pensamientos y también que la sentencia será «demasiado tarde para pensar en mí».

Hoy te invito a que transformes lo que no te corresponde, porque no lo mereces, porque no lo quieres y porque no te hace feliz….

He visto, tras las sesiones privadas, auténticos cambios vitales, sólo por permitir que ese «vacío vital» fuese cubierto por el Cielo.

A ti te digo que nunca es tarde para retomar tu sueño, que nunca es tarde si deseas ser mamá, que nunca es tarde para decir adiós a una relación tóxica, que nunca es tarde para reavivar la llama del amor, que nunca es tarde para sanar, que nunca es tarde para hacer amigos/as, que nunca es tarde para Creer, que nunca es tarde para vencer los miedos…..

Y, sin embargo, si permites que ese «nunca es tarde» se eternice, lamento decirte que llegará el día en el que mires el camino andado y te des cuenta de que es demasiado largo para volver y demasiado corto el que resta, para retomar la vida.

Cuando el vacío llega, la soledad ya está instalada, aunque seas un pequeño ser entre millones.

Párate, habla con tu Alma si los demás no te escuchan y los pasos que te queden por dar, que sean acompañados por quien siempre está contigo, tú mismo/a.

No dejes de soñar……dice la canción.